| EL SUEÑO HECHO REALIDAD
Había sido un día de primavera en La Grajera con papá, mamá y mi hermana. Habíamos
dado una vuelta al pantano con una perrita nueva que se llama Lía. Esa noche me metí a
la cama muy contenta porque había cenado mi cena favorita: morcilla con tomate. Lo malo
es que eran las diez y media y tenía mucho sueño. A la mañana siguiente casi no me
levanto. Me vestí con mis nuevos pantalones y mi camisa a rayas, me lavé lo mejor que
pude, desayuné colacao, pastas y una manzana y me marché al colegio. ¡¡¡Menuda
sorpresa!!!.
- ¡Pero si han hecho un colegio nuevo!, exclamé. Era muy grande, por las ventanas
entraba el sol y se oían los pajaritos.
Había un aula de inglés, era
enorme; de informática, con veinte ordenadores y cuatro impresoras; de infantil había
tres, una para cada curso de primaria; todas eran iguales menos la de cuarto, que se
parecía bastante más a la de inglés. Otra de química (había muchos experimentos y
líquidos raros); de educación física, con muchos balones; de religión (yo ví tres
cristos en la pared); de música (tenía toda clase de instrumentos); de vídeo (aluciné
cuando vi dos estanterías llenas de películas) y un comedor. El patio estaba en el
monte, lleno de flores y animales, era maravilloso ...
Y de repente ... ¡¡¡RIIING!!!
Sonó el despertador. ¡Que
susto!. Todo fue un sueño. Pero yo no me imaginaba lo que iba a ocurrir al llegar al
colegio. Me vestí con mis nuevos pantalones y mi camisa a rayas, me lavé lo mejor que
pude, desayuné colacao, pastas y una manzana. Después me fui al colegio y ... ¡Mis ojos
no creían lo que veían!
Mi, mi sueño ... ¡Hecho realidad!. Cuando llegué a casa se lo conté a papá y a
mamá y todos nos pusimos muy contentos. |