| Me llamo María y tengo once
años. Vivo cerca de una fábrica y un bosque. Tengo un secreto que os voy a contar: puedo
hablar con los animales. En el bosque que hay cerca de mi casa tengo amigos: el lagarto
"lagartín" es mi mejor amigo, también el pájaro "colorado" -le
llamo así porque es rojo-, el zorro "aullador" y el lobo astuto. Una mañana me levanté, desayuné y me fuí al colegio como todas
las mañanas, pero notaba algo diferente: olía mal.
Cuando llegué a casa le pregunté a mamá:
-¿Has salido a la calle? -le dije
-Sí, claro -me contestó
-¿Has notado algo diferente? -le pregunté
-Sí, olía raro -me contestó.
Cuando mamá me contestó me fuí a mi cuarto a escribir
notas para los animales del bosque. Por la tarde, al terminar de hacer los deberes, le
dije a mamá que saldría a comprar golosinas, pero no salí para comprar golosinas sino
para entregar unas notas a mis amigos: los animales.
Apenas me adentré en el bosque ví a la mariposa
"multicolor".

-¿A qué vienes, María? -Me preguntó la mariposa
"Multicolor"
-A entregarle unas notas al águila "Imperial".
¿Podrías llamarla?.
-Claro, eso está hecho -me contestó la mariposa.
Cinco minutos después apareció el águila con la
mariposa.
-Hola ¿Qué tal? - me preguntó el águila.
-Bien -le contesté-. Tengo que pedirte un favor:
¿Podrías entregar estas notas a todos los animales del bosque?
-Claro que sí -me contestó el águila.
Bueno, aquí dejo las notas -le dije.

Me fuí a casa corriendo. Comí y me puse a leer en el
sofá.
Al día siguiente, al ir al colegio, noté que también
olía mal.
-Esto ya es el colmo -le dije a mi madre.
-¿De dónde viene ese olor tan maloliente? -me preguntó
mi madre.
-Creo que viene de la fábrica de al lado -le dije.
Me fuí al bosque, puesto que tenía una reunión. Nos
sentamos y acordamos que yo iría a quejarme a la fábrica en nombre de todos los animales
del bosque.
-Yo cuento contigo, María -dijo el lagarto.
-Yo también -dijo el pájaro.
Al día siguiente fui a la fábrica y me dijeron que no
podían hacer nada, y yo les dije que mis amigos los animales se morirían si hubiese
mucha contaminación.
Eso hizo que el gerente dijese:
-Está bien, hablaré con el Ayuntamiento, pero no te
prometo nada.
Muchas gracias -le dije.

El Ayuntamiento tomó la decisión de trasladar la
fábrica a otro lugar donde no viviesen cerca animales o personas.
Desde entonces ya no huele mal por las calles y los
animales pueden pasear tranquilamente por el bosque.
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