Esto
es lo más leve que nos puede pasar si nuestros hijos, radares de última generación,
detectan falta de criterios educativos en la pareja. En realidad, no es tan difícil como
pensamos. Solo se necesita tiempo para hablar la pareja, ponerse de acuerdo y una visión
clara de lo que debe ser más importante para nosotros: nuestros hijos.
Pese
a todo, pese a nuestra buenas intenciones, a
menudo nos resulta verdaderamente difícil que nuestra pareja nos apoye ante nuestro
hijo a pesar de estar en contra de nuestra decisión o interviene asiduamente
contradiciendo las órdenes que acabamos de dar o no podemos dejar de
indignarnos cuando actúa injustamente (o así lo creemos
nosotros) con nuestros inocentes hijos.
Son
muchas las situaciones que delatan una falta de criterios entre los padres. A veces la
situación se complica todavía más porque los progenitores están separados y viven en
hogares diferentes, con maneras particulares de enfrentarse a los mismos hijos, a una
educación que debería ser la misma independientemente de las circunstancias.
Necesitamos
pautas, herramientas para llegar a acuerdos y limar las asperezas que en ocasiones
conlleva educar a unos hijos en constante evolución y que, para colmo, están inmersos en
un mundo tan cambiante que apenas nos da tiempo de adaptarnos a él. Hay que tener
criterios comunes a la hora de elegir qué valores queremos para nuestros hijos, qué
postura tomar ante la televisión, qué hacer ante una falta de respeto o como actuar
cuando nuestros hijos se pelean.
Con
el artículo Coherencia
educativa entre la pareja... ¿Se puede conseguir? intentamos darte pautas
de actuación para unificar criterios educativos con tu pareja.