LUIS MILLÁN VÁZQUEZ DE MIGUEL
Luis Millán Vázquez de Miguel es consejero de
Educación, Ciencia y Tecnología de la Junta de Extremadura
"Con una inversión inferior a 180.000 euros hemos conseguido
un software legal, gratuito, sin virus, de una gran solidez tecnológica y de fácil
uso"
Días atrás, el Washington Post señalaba en
portada de su edición dominical, que el gobierno de la Junta de Extremadura "está
teniendo éxito donde multibillonarias corporaciones multinacionales han fracasado".
La razón estaba en el propio artículo: "Para muchos, el proyecto de Extremadura
representa el más serio ataque a Microsoft de los gobiernos de todo el mundo".
Incluso desde planteamientos exclusivamente
economicistas, se puede comprobar que no es una exageración. Al acometer el proyecto de
dotar los centros educativos extremeños con un ordenador por cada dos alumnos, nos
enfrentábamos a la obligación de tener que destinar unos 18 millones de euros a
licencias de software propietario.
La solución a ese problema es LinEx, sistema operativo
GNU/Linux de Software Libre de la Junta de Extremadura. Con una inversión inferior a
180.000 euros hemos conseguido disponer de un software legal, gratuito, libre de
virus, de una gran solidez tecnológica y de fácil uso, que lo estamos instalando en todo
el sistema educativo. Además se han distribuido más de 225.000 copias de LinEx, a todo
el mundo, 125.000 CD y más de 100.000 copias descargadas por Internet.
No hay trampa. Hacía varios años que veníamos
utilizando sistemas GNU/Linux y conocíamos la solidez tecnológica de esta alternativa.
Lo que faltaba por hacer era poner al alcance de todo el mundo una herramienta
tecnológica, conocida y usada por unos pocos especialistas. Eso es LinEx: una
distribución de software libre pensada y desarrollada para que pueda ser utilizada
por todos, sin tener grandes conocimientos de informática. En Extremadura estamos
utilizando LinEx y lo ofrecemos al mundo para que se use, se mejore y se difunda.
Resulta sorprendente y preocupante que en Europa y
España (cuando más lo necesitaríamos) no alcancemos los niveles de inversión en I+D de
Estados Unidos y, sin embargo, no duelan prendas en transferir miles de millones de euros
a una empresa americana, que vende algo que podemos obtener casi de manera gratuita, de
mejor calidad, hecho y mejorado por nosotros mismos.
Nunca creímos que las bondades de un mercado falsamente
liberalizado llevarían a una Sociedad de la Información para todos. De hecho, quienes
confiaron en que el único papel de la Administración era dejar hacer, andan recogiendo
los jirones de la burbuja digital y enterrando la palabrería de macroplanes cinco veces
anunciados y nunca acometidos hasta ahora.
Extremadura quiere seguir un principio básico de futuro.
La mejor política consiste en la aplicación de la innovación tecnológica para el
fomento de la libertad y la igualdad de los ciudadanos, aprovechando y poniendo al alcance
de todos lo que no es patrimonio de nadie particularmente: el conocimiento acumulado por
la Humanidad a lo largo de la historia.
La Sociedad de la Información hay que construirla como
proyecto colectivo, por eso todo esto no es casual. En 1998 el Presidente Rodríguez
Ibarra lanzó a la sociedad extremeña el reto de incorporarnos a la Sociedad de la
Información, con el compromiso de no dejar fuera a nadie. No estábamos dispuestos a
perder el primer tren de desarrollo que era posible tomar en Extremadura, tras perder
todos los anteriores. Comenzamos la ejecución un proyecto estratégico de incorporación
a la Sociedad de la Información basado en dos principios irrenunciables, conseguir la
conectividad y ofrecer alfabetización tecnológica a todos los ciudadanos, con
independencia del lugar donde vivieran. La clave es haber actuado desde la lógica de la
Era del Conocimiento. Quedó atrás el tiempo en que realizar descubrimientos habilitaba
en exclusiva para su capitalización abusiva y especulativa, como se ha venido haciendo en
la Era Industrial. El método tradicional de la Ciencia tiene mayor vigencia que nunca; lo
fundamental es compartir la resolución de problemas, difundiendo al máximo las
soluciones, para que sigan siendo ampliadas y mejoradas por otros. La convicción
reforzada de que la igualdad es la que permite el ejercicio de la libertad, y que esa es
la fuente de riqueza del futuro, hace posible asegurar, desde cualquier tribuna que
"somos el futuro".
24/11/2002