POR fin, ya tenemos libros de texto gratuitos. Nuestro
ínclito Gobierno riojano ha impuesto a bombo y platillo una medida que, a simple vista y
si se recibe con un cierto despiste, puede parecer el colmo de espíritu solidario y
progresista: El Gobierno dota a los alumnos de 1º y 3º de la ESO de libros de texto de
forma gratuita y además amenaza con extender la iniciativa al resto de la ESO, a la
Primaria... Y no sólo lo hacen llevados por el sentimiento redistributivo que, como todo
el mundo sabe, caracteriza al Partido Popular, sino también porque, según nuestro
Director General de Ordenación Educativa, es de lo más pedagógico: "Los alumnos
tienen que hacer uso de un patrimonio que pertenece a la colectividad igual que si se
tratara del cuidado del resto del mobiliario escolar". Al parecer, a nuestro director
general le ha salido la vena colectivista. Cualquier día le vemos fundando un koljoz, o
una comuna, quién sabe... Lo que nuestro director general parece olvidar es que los
alumnos no necesitan meter el pupitre en la mochila, llevarlo a casa, subrayarlo, etc. No,
no es lo mismo.
Más de uno se preguntará cómo un sindicato como
FETE-UGT, solidario, de izquierdas, que lucha por servicios públicos y gratuitos, puede
criticar tal iniciativa. Pues porque la realidad, aparte de la propaganda electoralista,
demagógica, del Gobierno de La Rioja, es muy distinta de como nos la presentan, es un
intento de engañar a la sociedad riojana, y de ahí que la consideremos un fraude. Un
fraude a los alumnos, a sus padres y todos los riojanos. Básicamente, el sistema se
asienta sobre dos pilares:
1.-Los libros serán gratuitos para todos los que
quieran, sin importar la situación económica.
2.-Los libros han de servir para cuatro promociones de
alumnos.
Veamos: Para empezar, el término "gratuito"
queda muy bien pero no es exacto. Gratuito es algo cuya propiedad se cede sin pago alguno,
y en este caso lo único que se cede es el uso, no la propiedad. La distinción no es
baladí, como veremos. En primer lugar, los libros pertenecerán al Centro y éstos
tendrán la responsabilidad de su cuidado y, por tanto el trabajo, los desvelos, etc. de
una actividad de conclusión más que problemática. Por ejemplo, ¿qué ocurre si un
niño pierde el libro (o toda la cartera)? ¿Le harán pagarlo? ¿Y si no lo hace? ¿Qué
base legal tendrán para hacerlo? Por otra parte, el hecho de que la propiedad de los
libros sea de los Centros tiene algunas consecuencias, ninguna positiva. En primer lugar,
los libros han de durar cuatro años, ya que la Administración no se compromete a reponer
los deteriorados antes de ese plazo ("sujeción a las limitaciones
presupuestarias", dice). ¿Quién decide cuándo un libro es inservible? ¿Cómo
evaluar si un libro sirve o no para el curso siguiente? De hecho quizá haya Profesores
que, cediendo a las presiones de la Administración, impidan que los alumnos
"usen" los libros, es decir, que subrayen, que anoten, que apunten... ¡La
Consejería dice que el objetivo es que los libros duren cuatro años, no que los niños
aprendan a emplear el subrayado o las anotaciones al margen! No importa que los niños
terminen la ESO sin conocer estas técnicas, fundamentales en el proceso de aprendizaje.
¡Los libros han de durar cuatro años! ¡Lo importante, lo básico, es que los alumnos
aprendan a mantener los libros intactos (esto es, sin tocar), no que aprendan a
aprehender! Pero bueno... ¿Es que no sabe nuestro Gobierno del P.P. que el mejor destino
de un libro de texto es terminar el curso subrayado, con notas al margen, trabajado...,
pues será señal de que se ha utilizado?
Y todo esto nos lleva a otra consecuencia, tan negativa
como la anterior. Seguramente recordarán aquellas historias de la posguerra según las
cuales los Colegios privados estaban obligados a admitir un cierto número de alumnos
pobres, los llamados "gratuitos". Pues bien, muchos de esos Colegios se
preocupaban de que a los "gratuitos" se les notara que lo eran. ¿Cómo, si no,
se iba a diferenciar un rico de un pobre? Unos por el color de la bata, otros haciéndoles
entrar por una puerta distinta, etc. Pues bien, con esta medida nos vamos a encontrar con
un dejà vu que nos devolverá a esa época, que todos creíamos felizmente superada: los
pudientes, que podrán comprarse cada año "sus" libros nuevecitos y así
subrayar, anotar ampliaciones del Profesor, pegar apuntes, etc.; y los
"gratuitos", que no podrán utilizar los libros porque, o bien no les dejarán
en el Colegio para que no se "estropeen", o bien ya estarán bastante utilizados
de las promociones anteriores.
Todo esto es lo que a FETE-UGT nos lleva a calificar la
iniciativa como un fraude, un engaño. Por cierto, a los únicos que no se pretende
engañar es a los Profesores: tendrán un arduo trabajo adicional que añadir a las ya
variadas labores no pedagógicas con que la Administración les obsequia.
Desde FETE-UGT hacemos las siguientes propuestas: A los
padres, que no se dejen engañar por esta medida puramente electoralista, y exijan
gratuidad real, no préstamo, de los libros de texto para todos los que por sus
circunstancias económicas lo requieran. Que los puedan llevar a casa y hacer con ellos
todo lo sea necesario y conveniente para su aprendizaje, conscientes de que, el curso
siguiente, su hermano, su primo, su vecino, no necesitará ese libro porque tendrá otro
nuevo para utilizar. Un libro que termina el curso como nuevo, es que no ha cumplido su
función.
Al profesorado, que no se preste a esta maniobra; que,
haciendo uso de su libertad de cátedra, anime a sus alumnos a utilizar todas las
técnicas de aprendizaje, aunque, aparentemente, estropeen el libro (¿quién os va a
censurar por hacer que vuestros alumnos subrayen? ¡Sería el colmo!). Y decline
inventariar, pertenecer a comisiones de libros, evaluar su estado, etc., o,
alternativamente, que se preste a ello y que, a fin de curso, al rellenar el estadillo
sobre el estado de conservación de los libros, a todos los que contengan anotaciones,
subrayados y demás (que deberían ser todos) les pongan sistemáticamente el mismo
calificativo, el mismo que hay que ponerle a esta medida del Gobierno riojano: INSERVIBLE.
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