El Sr. Pedro Salguero, presidente de la FAPA riojana,
lleva años reclamando gratuidad de los libros de texto, no nos cabe duda. Sí albergamos
alguna sobre si realmente este señor quiere buscar puntos de encuentro con los sindicatos
cuando a las críticas de FETE-UGT a la mal llamada gratuidad de los libros de texto
contesta con descalificaciones, estas sí gratuitas y carentes de razón. Ha bastado con
que al presidente de la FAPA le pongan delante la zanahoria de una medida que no tiene de
social más que el nombre para erigirse en ferviente defensor de las iniciativas de la
Consejería de Educación. Nos parece bien que intervenga en el debate en defensa de lo
que estime oportuno, pero debería saber que existen otros medios que no sean la
descalificación del que defiende lo contrario. Y eso es lo que hace don Pedro Salguero al
acusar de gremialistas y corporativos tanto a FETE-UGT como al profesorado riojano. No a
todos, desde luego; sólo a los que no compartan sus opiniones sobre lo que debe ser una
verdadera gratuidad de los libros de texto. Por cierto, que no es la primera vez que
descalifica del mismo modo, aunque estando en juego otras cuestiones.
Porque en el resto del artículo del Sr. Pedro Salguero
no hemos hallado argumentos que gocen de un mínimo de seriedad. ¡Sí llega a escribir
que utilizar razones pedagógicas y sociales para criticar la medida gubernamental es algo
«peregrino»! ¿Qué argumentos prefiere don Pedro Salguero? ¿Los electorales, como el
Gobierno? ¿O no será que le han pillado en falta al saludar precipitadamente una medida,
que de hecho es antisocial, por no haber reflexionado sobre ella? ¿Realmente se ha leído
la Orden que regula esta medida?
Veamos sus «sesudas» argumentaciones: A nuestra
crítica de que los alumnos terminarán la ESO sin aprender técnicas de estudio básicas
como la del subrayado, el presidente de la FAPA opone que se puede subrayar sin destrozar
el libro. Claro. Pero como parece que usted no se ha hecho antes esta pregunta se la
hacemos nosotros: Si el beneficiario de un libro en la primera promoción se dedica a
subrayar las ideas fundamentales del mismo, ¿cómo y qué subrayarán los que utilicen
ese mismo libro en la segunda, tercera y cuarta promociones? ¿Es que olvida que la
crítica principal, la básica, que hacemos a esta medida es precisamente que los libros
tengan que durar cuatro años, para cuatro promociones distintas? Crítica a la que usted,
por otra parte, ni contesta ni hace referencia alguna en todo su escrito. Por algo será.
Sr. presidente de la FAPA: con frecuencia los alumnos
recurren a sus libros de cursos anteriores para rememorar conceptos, ideas,
procedimientos. Otra ventaja que perderán los que tengan que devolver los libros al final
del curso.
Pero utiliza otro argumento que, francamente, nos ha
dejado con una mezcla de sorpresa y estupor. A nuestra posición sobre que esta medida
contribuirá a aumentar las diferencias entre quienes puedan comprarse cada año sus
libros nuevos y quienes no puedan hacerlo, diferencias que se harán más visibles porque,
al parecer, incluso a estos últimos se les van a colocar unas pegatinas en los libros
«gratuitos» para que quede claro que son «gratuitos», el presidente de la FAPA lo
justifica alegando que «las diferencias económicas existen y se acentúan cada vez
más». O sea, otra manera de decir aquel aforismo conservador: «Como siempre ha habido
ricos y pobres » Al parecer a don Pedro Salguero le parece bien que esas diferencias no
sólo se acentúen, sino que además se hagan bien evidentes.
Mire, don Pedro Salguero, cuando un alumno se compra un
libro, como cuando se compra una moto, o unas zapatillas, no lo hace, como usted dice,
«en absoluto ejercicio de la libertad de cada uno», sino del dinero de que disponga. Hay
alumnos que no tienen esa libertad, porque no tienen dinero. Claro que ya decía Lenin que
«la libertad es una ramera que se va con quien más dinero tiene». La diferencia entre
usted y nosotros estriba en que, mientras usted parece limitarse a asumir esa realidad,
nosotros pretendemos cambiarla y que los alumnos tengan libros nuevos cada año, y
aquéllos con menos capacidad económica, además, gratuitos, incluído el resto del
material escolar.
Por lo demás, no entraremos a explicarle las diferencias
entre la gratuidad de bienes materiales, como un libro, e inmateriales como la enseñanza
o la sanidad. Quizá estaríamos aburriendo a los lectores.
Para terminar un consejo; gratuito, desde luego. Dice un
proverbio chino que la mentira produce flores, pero no frutos. Aparte usted las flores de
la demagogia y busque los frutos en esta medida del Gobierno riojano. Si halla alguno
estará podrido.
<< Más
opiniones