Opinión

Réplica al presidente de la FAPA-Rioja

Luis Dorado García. Secretario General de FETE-UGT-Rioja

El Sr. Pedro Salguero, presidente de la FAPA riojana, lleva años reclamando gratuidad de los libros de texto, no nos cabe duda. Sí albergamos alguna sobre si realmente este señor quiere buscar puntos de encuentro con los sindicatos cuando a las críticas de FETE-UGT a la mal llamada gratuidad de los libros de texto contesta con descalificaciones, estas sí gratuitas y carentes de razón. Ha bastado con que al presidente de la FAPA le pongan delante la zanahoria de una medida que no tiene de social más que el nombre para erigirse en ferviente defensor de las iniciativas de la Consejería de Educación. Nos parece bien que intervenga en el debate en defensa de lo que estime oportuno, pero debería saber que existen otros medios que no sean la descalificación del que defiende lo contrario. Y eso es lo que hace don Pedro Salguero al acusar de gremialistas y corporativos tanto a FETE-UGT como al profesorado riojano. No a todos, desde luego; sólo a los que no compartan sus opiniones sobre lo que debe ser una verdadera gratuidad de los libros de texto. Por cierto, que no es la primera vez que descalifica del mismo modo, aunque estando en juego otras cuestiones.

Porque en el resto del artículo del Sr. Pedro Salguero no hemos hallado argumentos que gocen de un mínimo de seriedad. ¡Sí llega a escribir que utilizar razones pedagógicas y sociales para criticar la medida gubernamental es algo «peregrino»! ¿Qué argumentos prefiere don Pedro Salguero? ¿Los electorales, como el Gobierno? ¿O no será que le han pillado en falta al saludar precipitadamente una medida, que de hecho es antisocial, por no haber reflexionado sobre ella? ¿Realmente se ha leído la Orden que regula esta medida?

Veamos sus «sesudas» argumentaciones: A nuestra crítica de que los alumnos terminarán la ESO sin aprender técnicas de estudio básicas como la del subrayado, el presidente de la FAPA opone que se puede subrayar sin destrozar el libro. Claro. Pero como parece que usted no se ha hecho antes esta pregunta se la hacemos nosotros: Si el beneficiario de un libro en la primera promoción se dedica a subrayar las ideas fundamentales del mismo, ¿cómo y qué subrayarán los que utilicen ese mismo libro en la segunda, tercera y cuarta promociones? ¿Es que olvida que la crítica principal, la básica, que hacemos a esta medida es precisamente que los libros tengan que durar cuatro años, para cuatro promociones distintas? Crítica a la que usted, por otra parte, ni contesta ni hace referencia alguna en todo su escrito. Por algo será.

Sr. presidente de la FAPA: con frecuencia los alumnos recurren a sus libros de cursos anteriores para rememorar conceptos, ideas, procedimientos. Otra ventaja que perderán los que tengan que devolver los libros al final del curso.

Pero utiliza otro argumento que, francamente, nos ha dejado con una mezcla de sorpresa y estupor. A nuestra posición sobre que esta medida contribuirá a aumentar las diferencias entre quienes puedan comprarse cada año sus libros nuevos y quienes no puedan hacerlo, diferencias que se harán más visibles porque, al parecer, incluso a estos últimos se les van a colocar unas pegatinas en los libros «gratuitos» para que quede claro que son «gratuitos», el presidente de la FAPA lo justifica alegando que «las diferencias económicas existen y se acentúan cada vez más». O sea, otra manera de decir aquel aforismo conservador: «Como siempre ha habido ricos y pobres » Al parecer a don Pedro Salguero le parece bien que esas diferencias no sólo se acentúen, sino que además se hagan bien evidentes.

Mire, don Pedro Salguero, cuando un alumno se compra un libro, como cuando se compra una moto, o unas zapatillas, no lo hace, como usted dice, «en absoluto ejercicio de la libertad de cada uno», sino del dinero de que disponga. Hay alumnos que no tienen esa libertad, porque no tienen dinero. Claro que ya decía Lenin que «la libertad es una ramera que se va con quien más dinero tiene». La diferencia entre usted y nosotros estriba en que, mientras usted parece limitarse a asumir esa realidad, nosotros pretendemos cambiarla y que los alumnos tengan libros nuevos cada año, y aquéllos con menos capacidad económica, además, gratuitos, incluído el resto del material escolar.

Por lo demás, no entraremos a explicarle las diferencias entre la gratuidad de bienes materiales, como un libro, e inmateriales como la enseñanza o la sanidad. Quizá estaríamos aburriendo a los lectores.

Para terminar un consejo; gratuito, desde luego. Dice un proverbio chino que la mentira produce flores, pero no frutos. Aparte usted las flores de la demagogia y busque los frutos en esta medida del Gobierno riojano. Si halla alguno estará podrido.

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