¿Cómo es posible que se convoque una huelga en contra
del proyecto de Ley que se dice de «Calidad» y que tiene el propósito declarado de
mejorar la cualificación del Sistema Educativo de nuestro país? ¿Será, como dicen
algunos, que toda reforma educativa, per se, por bien planteada que esté, está abocada a
recibir contestación? ¿Están locos los convocantes, o no les preocupa el deterioro de
la educación? Al contrario, quienes convocamos la huelga de enseñanza del próximo día
29, lo hacemos porque estamos absolutamente convencidos de que este proyecto de Ley no
sólo no ofrece soluciones a los problemas reales en los centros docentes, sino que va a
ahondar en los desequilibrios actuales y se va a convertir en una carga de profundidad que
puede llegar a hundir la enseñanza pública española
Desde el autismo de la mayoría absoluta, sin un
diagnóstico objetivo en el que no sólo se destaquen los aspectos más sombríos-, sin un
mínimo debate, huyendo del consenso y cediendo a las pretensiones de los grupos fácticos
del país: conferencia episcopal (asignatura de religión) y patronal de la enseñanza
privada (incremento de conciertos educativos), el Partido Popular pretende imponer un
modelo educativo acorde con los postulados de la derecha política
El MECD promueve el enfrentamiento entre la red pública
y la privada. Aunque éste no sea deseable desde el punto de vista de los intereses
sociales y del sistema educativo, al Ministerio no parece importarle, como lo prueba su
decisión de regular medidas que, objetivamente, pueden llevar a la red pública a
convertirse en subsidiaria de la privada. Se empeora la normativa de admisión de alumnos,
facilitando la selección del alumnado por parte de los centros y evitando el compromiso
de distribución equilibrada del alumnado en todos los centros sostenidos con fondos
públicos, sin el cual el concierto se convierte en una regalía. Se abre la puerta a un
incremento inusitado de las aulas concertadas para acomodarlo a la «demanda social de las
plazas escolares» y se consagra la financiación de niveles no obligatorios (Infantil y
FP). Se incrementa el volumen de financiación que absorberá el sector privado: en la
memoria económica filtrada por los medios de comunicación el 80 % de la magra inversión
prevista era para este sector
Una vez más una reforma educativa vuelve a olvidarse del
profesorado, pese a las proclamas realizadas. Se ha desaprovechado la ocasión para
regular un estatuto docente (como el que se está negociando en Sanidad) y reformar en
profundidad la formación inicial del profesorado. Por el contrario, se ha limitado a
introducir una serie de medidas ambiguas y destinadas al profesorado de Secundaria, que no
representan ninguna medida efectiva.
Se recupera el cuerpo de Catedráticos, introduciendo un
nuevo elemento de conflicto, fragmentando más los cuerpos docentes, con las consiguientes
dificultades para el necesario trabajo en equipo. También, olvida el Ministerio ofrecer
perspectivas de promoción y mejora al profesorado de Educación Infantil y Primaria.
El PP pretende romper con la cultura democrática en los
centros, convirtiendo a los Consejos Escolares y el claustro en meros órganos
consultivos, mientras se potencian los órganos unipersonales. Más grave aún es la
instauración de un modelo de designación de los directores o directoras de los centros
que en la práctica va a suponer la designación «a dedo» de auténticos comisarios
políticos al servicio del poder político de turno.
La organización del sistema educativo que propone el
MECD redundará en la reproducción del fracaso y en la institucionalización de la
marginación social (aunque se la cambie de nombre o se pretenda ocultar bajo la
alfombra), en una devaluación de la Formación Profesional, en una vuelta a una
educación académica frente a una educación integral, y un aumento de las diferencias
entre los centros públicos y entre éstos y los privados.
El MECD no tiene verdadera voluntad de cambiar las cosas,
en tanto que tampoco demuestra una verdadera voluntad de financiar la educación. Por lo
que sabemos (se pretende ocultar una memoria económica que muestra a las claras sus
verdaderas intenciones), la financiación prevista es ridícula, la mayor parte destinada
a la enseñanza privada, y la mayoría de las propuestas contempladas en el proyecto de
ley se pretenden aplicar con la redistribución de los recursos existentes en la
actualidad.
En semejantes condiciones, no es gratuito pensar que los
cambios que promueve el Partido Popular recaerán sobre las espaldas de los trabajadores y
trabajadoras de la educación, abusando una vez más de su voluntarismo y profesionalidad.
Por todo ello, entendemos que el día 29, que quienes
conciben la educación como un instrumento para combatir las desigualdades de origen y
formar personas autónomas capaces de desarrollar sus potencialidades en una sociedad
democrática, tolerante y solidaria y en la que la red pública sea el eje vertebrador del
sistema educativo y el profesorado ocupe el lugar que le corresponde por su
responsabilidad social, se sumarán a la huelga de la enseñanza y a la manifestación que
recorrerá las calles de Logroño. Están convocados para manifestar su compromiso con la
calidad de nuestro sistema educativo y, por ello mismo, rechazar el proyecto de una Ley
mal llamada de «Calidad».
© Diario La Rioja, 26/10/2002
<< Más
opiniones