FETE-UGT Rioja apoya con total convicción la huelga por
la Escuela Pública y contra la Ley de Calidad convocada desde Madrid y para todo el
estado español del día 29 de octubre. ¡Sin reserva alguna! ¡Huelga por una verdadera
calidad de la enseñanza!
Dicho lo anterior, hay que razonarlo. Pero, las razones,
en este caso, tienen un previo, tienen una premisa mayor: era y es necesaria una Reforma.
FETE Rioja ya lo ha expresado, por activa y pasiva, ante la opinión pública. Es
imprescindible reformar la LOGSE, más aún, también reformar aspectos de la LODE y de la
LOPEG, las leyes básicas sobre educación promulgadas anteriormente. Si se quiere
defender y salvar, pero de modo real, no de boquilla, la Escuela Pública, es necesario
reformar. Fundamentalmente por dos variables: una externa a la LOGSE y otra, interna.
La externa: el cambio socio-familiar tan profundo que se
ha producido en estos últimos 15 años; el desarrollo de la sociedad del conocimiento y
la globalización; y, no menos importante, la llegada masiva a España, a La Rioja en
concreto, de inmigrantes. La interna: la implantación de la LOGSE ha producido resultados
negativos para los intereses generales de la Escuela Pública, disfunciones en la
enseñanza. Entre algunos de los aspectos LOGSE negativos se pueden citar como ejemplo: el
sistema de evaluación y promoción, la excesiva burocratización y erróneo tratamiento
de la disciplina escolar, demasiado uniformismo en la ESO, atención a la diversidad casi
exclusivamente en el aula, unas materias transversales evanescentes que han producido un
fallo en la educación ético-cívica de los alumnos, la participación del profesorado,
del Claustro, se ha resentido.
Consecuentemente con lo anterior desde FETE Rioja
daríamos la bienvenida a una Reforma, propuesta por el partido político que fuese. Se la
debería dar la Escuela Pública, la sociedad en general, el profesorado, los agentes
sociales, los padres, alumnos, en fin, todos menos la Conferencia Episcopal y sus
adláteres. Pero, hay que concentrar la atención en el término utilizado: Reforma, no
Ley Orgánica. La educación no puede sufrir «Leyes»cada pocos años. No lo aguanta el
profesorado, la organización, la gestión. No se pueden estar cambiando continuamente
«cuerpos» de funcionarios, estatus, especialidades, concursos de traslados, sistema de
acceso, infraestructuras... Reforma, sí. Ley, no. Mas, ya una o la otra, lo más
importante es que hay que consensuarla. Hay que conseguir un mínimo de consenso. Se debe
partir en el texto legal de pactos. Pacto político. ¡Y a estas alturas resulta que al PP
le falla hasta CIU¡ Es un texto exclusivo del PP. Partidista puro. Pacto con las
comunidades autónomas, con los agentes sociales. En fin, Reforma dialogada -y no sólo
con sus afines o subordinados- y consensuada para que nazca y se implante con visos de
futuro. Pues, queda en el aire la pregunta, dada la contestación política y social al
anteproyecto, ¿cuánto tiempo permanecerá vigente la Ley de Calidad del PP?
Sólo por la falta de diálogo y consenso -hay que
reconocer que la Conferencia Episcopal ha dialogado poco con Aznar, pero con mucho fruto-
se merece el anteproyecto una huelga. Pero es que analizando el texto aumentan en grado
sumo los merecimientos. En la futura Ley hay elementos esenciales y accidentales, y los
esenciales son los peligrosos para la Escuela Pública.
La Escuela Pública en el momento actual está ya en una
encrucijada, en una grave dificultad, más en unas Comunidades que en otras, y, más en
unas ciudades que en otras. Más en Madrid que en Logroño. Ahora bien, la Ley propuesta
por el PP, si se implanta así, en pocos años dejará herida de muerte la Escuela
Pública. La Ley, en esencia, es la plasmación de unos intereses exclusivos: los del
Episcopado español y del empresariado de la enseñanza privada. Ésta va a concertar todo
lo que quiera y con la selección que quiera. Desde la Educación Infantil hasta el
Bachillerato y la F.P. y, si a ello sumamos las declaraciones formuladas por el Director
General de que no tiene sentido que Institutos cercanos puedan ofertar dos modalidades de
Bachillerato, es decir, traducido al castellano, sólo habrá un único Bachillerato en
determinados Institutos de La Rioja, entonces ya puede echarse a temblar el profesorado y
el alumnado. El retroceso social, el retroceso de la educación como servicio y derecho
público, el retroceso de la Escuela Pública se halla inmerso en la médula de la Ley. No
es exagerado, por ello, calificarla como «neonacionalcatólica». Y, si a ese elemento
medular se le añaden otros aspectos también esenciales como los laborales, las ratios
alumnos/profesor, la jornada, los derechos de los alumnos, las competencias del Claustro,
el reparto equitativo entre las dos redes de los inmigrantes y alumnos con necesidades
educativas, la falta de presupuesto, y el poco que hay dirigido en el 85% a la privada
concertada..., aspectos todos ello que no mejoran, sino que retroceden en algunos casos,
las razones para la huelga son claras y suficientes.
También la Ley contiene elementos que merecen una
huelga, pero que se pueden calificar de más accidentales, más discutibles -¡la Escuela
Pública no es opinable, tampoco discutible!- y, por lo tanto, sujetos a opinión, como:
itinerarios, que pueden ser positivos si están bien diseñados y financiados pero que de
hecho no se implantarán de modo equitativo entre todos los Centros, públicos y privados;
reválida, disciplina, elección del Director, cuerpo de Catedráticos.
En síntesis. La huelga por la Escuela Pública y contra
la Ley de Calidad está bien convocada. Fuera el que fuese el partido político que
planteara una Ley como ésta que ataca frontalmente la Escuela Pública habría que
hacerle movilizaciones, incluida huelga. Pues es una Ley que defiende en exclusiva unos
intereses: los de la jerarquía de la Iglesia Católica. Más estatus de la asignatura de
Religión Católica, más conciertos, más dinero para la Iglesia, más votos en un futuro
próximo y remoto para el PP. Han aprendido bien la lección del Sr. Arzalluz. En el resto
la Ley, nada. Ni mejora de la calidad, ni de la disciplina, ni de las condiciones
laborales, ni del Estatuto de la Función Pública Docente, ni de justicia social hacia
los alumnos más desfavorecidos e inmigrantes, ni reparto equitativo de los discentes con
dificultades de aprendizaje... Ataque frontal a la Escuela Pública. Privatización. Así
es la letra y el espíritu de la futura Ley.
© Diario La Rioja.
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